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El verdadero problema de Colombia

Diciembre 06, 2004

Como en primera instancia quiero dejar que esta frase de un distinguido Empresario
Colombiano, haga el preámbulo a lo que será un abordaje de la causa del problema en
Colombia, "Se siente frustración al percibir en sectores de la sociedad la
corrupción que corroe como un mal peor que la propia violencia... Colombia ostenta el
vergonzoso segundo lugar en Corrupción en América Latina y el tercer lugar en 52
Países" Citado en el Periódico el Colombiano, 30 de marzo de 2003, Pagina 2b.

En Colombia existen problemas que aun terminándose los conflictos con los grupos al
margen de la ley (por la vía del sometimiento), estos problemas continuarían, entre
estos tenemos: La doble moral, el doble discurso, Corrupción legalizada,
Institucionalización de la mentira, El gran abismo existente entre ricos y pobres,
Sociedad clasista, elitista y racista, Una clase dirigente en conspiración con los
ricos: arrogantes, egoístas y opresores, Discriminación étnica y social,
Estigmatización y Exclusión a la cual están sometidas algunas regiones por la clase
dirigente nacional en su mayoría del interior del país.

El fondo de los problemas del país son una cuestión de voluntad, de decisión, de
cambio de actitud y mentalidad hacia(...). Los verdaderos problemas del país no son
tan materiales: Desempleo, desplazamiento, violencia, terrorismo, delincuencia. Estos
son el reflejo de lo que hay en el fondo, Estos son la punta del ICEBERG de un
problema eminentemente arraigado en la mentalidad de los individuos, lo cual ha
configurado un imaginario social perverso y dañoso. De suerte que los efectos
degenerativos(Desempleo, desplazamiento, violencia, terrorismo, delincuencia, entre
otros) son mas sentidos que los problemas que subyacen en el fondo.

Nuestros verdaderos problemas están en la mentalidad, de allí que las reglas, las
leyes, los condicionamientos no han podido cambiar el perverso proceder. Con las
herramientas antes mencionadas se logrará tal vez, el sometimiento temporal del
individuo, pero no su consentimiento y voluntad para confiar en que él propenderá por
el bien y por una Colombia en paz; puesto que el problema tiene su caldo de cultivo
en la mente, de donde se reproduce cada vez que tiene la oportunidad, germina en el
suelo fértil de la impunidad, la complicidad, y crece con los nutrientes que le
proporciona la conspiración, la intolerancia y el egoísmo. De manera potencial esta
sociedad es inclinadamente tendenciosa a la perversidad. No es sino que se haga la
ley, para prohibir o controlar algo, cuando ya se crea la trampa; es mas yo pienso
que en Colombia, no se aprueban leyes hasta tanto, no se hayan ideado la forma de
hacer la trampa a esa ley. Hemos desarrollado toda una industria de la farsa, la
hipocresía y la falacia, somos expertos en burlar la ley sin violarla, pero en
escandalizarnos cuando lo hacen los demás y descubrir que los demás si la violan.


Dado que el problema no es propiamente material sino mental, sería de lo más
conveniente que revisemos nuestros paradigmas, nuestros imaginarios colectivos y
todos esos constructos mentales, prejuicios y preconceptos que hemos construido en
torno a los demás y para nuestro voraz apetito, esa forma de utilizar al otro solo
cuando sirve a nuestros intereses, ese doble discurso de "trabajar por los pobres"
solo cuando esto posiciona el nombre en la campaña política. Esa doble moral de
organizaciones de ayuda y beneficencia de solo aportar cuando hay catástrofe y están
seguras que saldrán por la televisión. Esa doble moral de hacer las leyes para pagar
impuestos y dejar una vía de escape(elusión) para el conglomerado empresarial que se
representa. Ese doble discurso de una Colombia en donde haya la paz y se respeten los
derechos humanos, y condenar a los demás al ostracismo (sálvese quien pueda) y el
darwinismo social -si se adapta sobreviva, sino extíngase. No es de extrañar, que
existan tantas formas perversas de sobrevivir- unos se adaptan delinquiendo con la
violencia, otros se adaptan robando en el erario público, unos se adaptan oprimiendo
a los demás y se hacen ricos, otros se adaptan robando el dinero de los
contribuyentes, con el cual se hacen ricos y después los humillan, otros se adaptan
siendo cómplices de delitos, otros se adaptan conspirando con los ricos para que
estos se hagan mas ricos, otros se adaptan haciendo componendas en los tribunales y
juzgados para favorecer y obtener grandes sumas de dinero, unos de adaptan
extorsionando, otros se adaptan secuestrando, pero ya sea así o de otro manera, todos
buscan adaptarse para poder sobrevivir en este DARWINISMO SOCIAL, al cual los ha
condicionado el sistema. Todas estas conductas son enteramente reprochables, después
de todo, ¿Quién dijo que robarse 1.000 millones de pesos del erario público sea, sea
más aceptable QUE lo que hace un ladrón al robarse 500 millones de un banco por medio
de un atraco? Toda conducta lesiva en menoscabo de un bien que no es de uno, es
altamente reprochable, sin importar el medio que se utilice o la persona que lo haga.

¿Quien dijo que es más loable la conducta del empresario rico que no paga al
asalariado, lo que este se merece por su trabajo. (En 5 años de labor (10.000.000),
que la conducta del ladronzuelo de la calle que roba 100.000 pesos? Ambas conductas
son eminentemente reprochables, pero el imaginario social condena de manera más vil
al este ultimo, y quien sale por la cámara de televisión es el ladrón-delincuente de
la calle, mientras que el adinerado rico que se apoderó(fraudulentamente) de 10 o 15
millones de pesos asiste al cóctel con la clase empresarial y la clase dirigente, y
pretende tener autoridad moral para lanzar juicios contra el ladronzuelo de la calle,
y presentarse como paradigma moral, a quien se debe imitar. No es extrañar que ya no
sea malo robarle al Estado, pues es un pecado venial que se paga en una casa-cárcel,
mientras que el ladronzuelo, comete un pecado capital, que paga en uno de las
mazmorras de una cárcel publica. Pero ya sea en una u otra forma como se pretenda
adaptarse para sobrevivir, si se hace fraudulentamente es perverso, no importa quien
lo haga. No trato aquí de hacer apología al comportamiento salvaje y perverso que
muchos ponen de presente en las calles del País, pues la perversidad no se legitima
con la perversidad, ni la existencia del mal justifica, la conducta maligna; pero si
es bueno dejar claro que el mal es perverso, condenable e inaceptable, no importa si
lo hace el ladrón de la calle o el Ministro del Gabinete, no importa si lo hace el
delincuente con una arma o si lo hace el Eminente empresario al firmar un contrato
leonino para el Estado y para los contribuyentes. No importa si se hace en la calle
del cartucho o en Palacio de Nariño, no importa si se hace en las comunas de Medellín
o en el Alpujarra, no importa si lo hace el simple y sencillo policía que es cómplice
de un negocio ilícito o si se hace en la Oficina de un Honorable Oficial de las
fuerzas armadas, no importa si lo hace el delincuente con ínfulas de político o el
eminente Senador con apariencia de cordero pero con mentalidad de delincuente. El mal
es "mal" y es dañino y de ningún modo inaceptable, Pues esconde la verdad y crea
descaro y cinismo. La degeneración del conflicto y el aumento de los problemas en
Colombia, deben abordarse en la forma mas profunda con un componente eminentemente
moral, y replantear muchos juicios de valores y la forma como se juzgan las cosas.

Esa doble moral que dice reconocer la diversidad e igualdad racial, cuando por otro
lado se excluye, se estigmatiza, se discrimina y en muchos casos el trabajo menos
importante se les deja a etnias y clases desfavorecidas. Esa doble moral de querer
acabar con la violencia, cuando no se acaba con el caldo de cultivo.

Esa forma de resolver problemas eludiendo la causa, porque toca puntos álgidos, o
porque no conviene a la clase empresarial o dirigente.
El problema reside en la mentalidad, por eso, me causa risa, verdadera risa, el
intento bien intencionado de reformar el Congreso (a menos que estén intentando una
reforma moral, que no creo sea el caso). Pues la espiral de perversidad, tal como el
camaleón encontrará la forma de mimetizarse en la nueva legislación para el Congreso,
la perversidad hallará de nuevo la forma de burlar la ley sin violarla. Pueden
atestar el capitolio de leyes anticorrupción, pueden la Jurisprudencia y el acervo de
la ley aumentarse mas, pero hasta que no se cambie la mentalidad, y el problema se
aborde con un componente eminentemente ético, seguirá él circulo vicioso y el juego
del gato y el ratón. Después de todo, ¿Quien dijo que no van a haber disputas en las
elecciones por llegar al poder? ¿me pregunto de que medios se seguirán valiendo estos
expertos para seguir figurando en el escenario?, ¿Quién dijo que se acabaron los
grandes corruptos del sector privado que financian la corrupción, la impunidad y la
conspiración en el país? ¿Quién dijo que se ha acabado la manipulación al electorado,
que en muchos casos - aun con las evidencias- terminan eligiendo a "los BARRABAS"?.

Aquí lo que hay es un problema de mentalidad que no se agota en los intentos
superfluos de decirle a los colombianos a través de anuncios publicitarios que
cambien – cuando los mismos que emiten esos anuncios ni cumplen con los mensajes
bonitos, por cierto, pero que en la praxis no dicen nada-, pues la acción debe ir mas
allá, es un asunto que debe empezar por desaprender preconceptos, prejuicios,
estigmas, sagas, y crear nuevas bases de aprendizajes y propender por nuevos
imaginarios sociales con un sentido mas humano. El problema es eminentemente de
mentalidad, lo demás es pura consecuencia. Hace muchos siglos Salomón dijo: "Tal
como es el hombre en su pensamiento, así es él".


Sinceramente qué cuando se piensa que las cosas en Colombia van a cambiar, sin un
cambio de mentalidad y paradigmas, y sin un verdadero y profundo replanteamiento de
los aspectos éticos y morales en la clase dirigente y empresarial, y una tolerancia
por parte de los grupos rebeldes y al margen de la ley, es claramente una forma de
engañarnos a sí mismo. Ni aun con la legislación mas adecuada, se logrará que esto
cambie, a menos que los asociados(Colombianos que conforman el Estado) deseen cambiar
de mentalidad y actitud. Pero como queremos que los demás cambien sin nosotros haber
cambiado, damos por sentado que operamos bien y estamos comportándonos bien. Bajo el
disfraz, los buenos SOMOS MAS, nos escudamos, creyendo, no se si ingenua o
ignorantemente que los malos son apenas los que matan, secuestran, extorsionan, los
que roban en las calles, los que hacen terrorismo de fusil..., pero se olvidan de que
con mil millones de pesos (que es cosa menuda robárselo, aquí en Colombia)
tranquilamente se podría resocializar a gran cantidad de delincuentes, terroristas y
ladrones de la calle. Se olvidan que entidades como Caprecom, Telecom.,
Foncolpuertos, Seguro Social entre otras que han sido asaltadas y robadas han
generado problemas que difícilmente se resolverán estos años, y que muchos de los que
salen a aclamar "LOS BUENOS SOMOS MAS", participaron directa e indirectamente de
eso. Es tanto la degradación que en Colombia para ser bueno solo se necesita no
aparecer en un listado de delincuente, no aparecer en las cámaras de televisión(como
sospechoso), y no ser catalogado como terrorista, así se robe la financiación de la
educación en todo un departamento, así se robe la financiación de la salud de 500.000
de beneficiarios del SIBEN, así sea cómplice del mas grande robo de la historia del
País, no importa, si no hace terrorismo de fusil... o es delincuente de la calle, no
se preocupe usted, es de LOS BUENOS, QUE DISQUE SOMOS MAS. ¿No hay aquí una urgente e
inaplazable necesidad de replantear valores?.


Hablan de paz, ¿qué es paz? Llaman paz a eso de que halla un pequeño grupo de ricos y
clase dirigente dándose la mejor vida, en un país seguro y tranquilo, mientras la
gran mayoría de Colombiano está sumida en la exclusión, la humillación, el abandono,
el ostracismo, pero deban permanecer sumiso? A eso llaman paz, pues no cuenten con
eso, si esa es la paz que están buscando les pronóstico desde ya, que aquí no habrá
paz. La clase dirigente, los ricos y los intelectuales de Colombia deben convencerse
que la gente ya come cuento, la gente no confía, esto es un asunto de intereses.
¿Llaman a paz, a eso de que ciertos grupos sociales y raciales no pueden acceder a
los altos cargos del Estado, por la discriminación institucional, y estos deban
permanecer sumisos?, ¿llaman paz a eso de que los de arriba estén pisoteando a los de
abajo y hundiéndolos mas al olvido y la vida paupérrima?, pues les notifico que no
habrá tal estado, porque en Colombia parecen haberse leído la frase de Sansón, en los
últimos momentos de su vida, "Muera yo y los Filisteos", ¿y quienes eran los
filisteos?, pues los que oprimían a Israel, los humillaban, los burlaban y los
esclavizaban, pues tal parece que en Colombia se ha levantado un imaginario
colectivo(/muy perverso por cierto), en donde los de abajo han jurado, a lo mucho
hundirse con los arriba, o mejoran las condiciones para uno o nos hundimos todos.
Espero no se me estigmatize como apologista de la perversidad, pero lo que he dicho a
través de este escrito bien pudiera titularse "verdades que duelen", porque es la
cruda realidad. Aquí habrá terrorismo(como llaman ahora a todo comportamiento de
rebelión y protesta) hasta el fin de los días, eso de cambiar las cosas vía
sometimiento, eso de cambiar las cosas vía legislación, son solo buenos intentos.
Hasta que no se logre poner a acuerdo la voluntad de la nación en torno a un
sentimiento de equidad y dignidad humana de todos los colombianos, y que además eso
se negocie y pueda garantizarse, no habrá paz en Colombia. Es un asunto de asimetría
social, económica y existencial, que están en la mente de un grupo que quiere tener
el control de los demás y verlos como inferiores, perversos y cosas indeseables,
apenas tolerable su existencia, sin mas derecho que a sobrevivir como puedan, esto de
entrada, créame que no es tolerable, y en Colombia hay mucha de rebeldía justificada,
de reclamos moribundos que se han hecho violentos, y por desgracia mezclado con
terrorismo. Debe haber un momento cuando nos sentemos a hacer un pacto nacional por
la supervivencia de este País. Gran parte de los ricos en su mayoría deben reconocer
que se han acumulado tantas riquezas del erario publico provenientes de toda suerte
de manejos con el dinero de los contribuyentes, la clase dirigente debe entender que
todos los asociados, sin exclusión de raza, sexo, condición política, religiosa,
social y económica tienen derechos a conducir y construir al mas alto nivel los
destinos de la nación(teniendo las competencias). Es necesario un pacto Nacional, que
todo colombiano sea sincero, y realmente diga en que País quiere vivir, y se deje
claro el sacrificio equitativo y proporcional que corresponde hacer a cada grupo
social. Roguemos al Dios del cielo que nuestros modelos mentales sean contextualizado
con la realidad y cambien a favor de la paz de Colombia. Eso es un verdadero milagro.
Sino pasa esto, dudo mucho, que haya paz en los próximos años. De forma tal que sería
infortunado, pero necesario pensar en la misma suerte que corren Israelíes y
Palestinos". La historia de sangre. La clase política, la clase empresarial, y los
ricos de Colombia parecen haber dicho hace mucho tiempo, y continúan repitiendo,
aquello que dijeron los Judíos cuando decidieron discriminar, asestar golpe de
humillación y sufrimiento a Jesús, entonces expresaron: "Su sangre sea sobre
nosotros y sobre nuestros hijos", pues bien señores ahí está, nuestra historia es
mas o menos esa. Infortunado, pero es así, pues la sangre, la hambruna, la
humillación, la indignidad, el ostracismo, la mendicidad, y toda suerte de
discriminación que han sufrido en Colombia los mas desfavorecido ahora parece caer
sobre todos los colombianos, pero convertida en una marea de sangre y violencia que
no tiene en cuenta ninguna distinción social. Solo un replanteamiento de los valores
y una consideración del ser humano con todos sus derechos los dará el punto de
partida para lograr la paz, o al menos convivir en la diferencia, y respetar los
valores mas elementales.

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